Kevin Power
Rui Calçada Bastos explota también lecturas
inteligentes de los conceptualistas tempranos. Su obra habla de “revelar
las historias íntimas y la continua memoria de la ciudad”, y de “las
sensibilidades que se encariñan con determinados espacios”. Berlín
ofrece una gran ración de imágenes, pues es una ciudad repleta
de historias (algunas íntimas de la historia de la ciudad, otras de
los individuos que viven allí). La intención de Calçada
Bastos es centrarse en los detalles, desenterrarlos mediante la atención
que les presta. Evita las grandes historias: el Berlín de la segunda
guerra mundial, el de la caída del muro, el de la vida nocturna de los
neo-expresionistas, desde Fetting a Salome, que prolongaban todas las posibilidades
hasta llegar a agotarlas, el Berlín de la academia Beusyana, Berlín
con la presencia de Michael Werner, Sigmar Polke, Jorg Immendorf y Marcus Lupertz,
el de los filmes de espías, el de Lotte Lenya, del Air
Lift, Willy Brandt,
mayo del 68, el de las casas baratas, estudios de artistas, inmigrantes. En
lugar de ello, trata de captar lo que Cézanne llamó les
petites sensations, vislumbres fugaces que insinúan la sensibilidad de la ciudad,
sus estados de ánimo y ritmos, sus paisajes sonoros, la sensación
de vagar por sus calles, la acumulación de sabiduría visual que
nos hace estar a gusto, y de algún modo pertenecer.
Su obra juega constantemente con los medios que emplea, con las formas de representación
y sus significados inherentes, video y fotografía, video y dibujo. A
video for a photograph/A photograph for a video (2006) nos enseña, en un sentido
marcusiano, cómo el medio porta el mensaje, cómo estas dos formas
contemporáneas de representar el mensaje, una realidad mediatizada, son
tan normales en nuestras sociedades tecnológicas como cualquier contacto
directo con lo “real”. Calçada Bastos yuxtapone estas representaciones
y muestra la forma en que nuestra experiencia de una misma imagen dos veces no
es la misma cada vez. Entran en juego cuestiones de tiempo, actuación
del nervio óptico, tamaño, concentración, que hacen muy
diferente la recepción de una misma imagen. Esto se hace más patente
si cabe en Self-Portrait While Thinking (2007), donde yuxtapone una serie de
carboncillos a una proyección de video. Sin intención de sugerir
ninguna influencia directa, me hace pensar en el énfasis que, en su reevaluación
de la forma pictórica, pone Bruce Naumann en el papel del lenguaje, y
el uso de su propio cuerpo, por ejemplo, en Eleven Color
Photographs (1966-70),
llena de ambigüedades lingüísticas y visuales. Pero más
específicamente me recuerda a I’m too Sad to Tell you de Bas Jan
Ader, donde éste rompe a llorar y no proporciona ninguna clave para entender
su significado, aparte de referencias a Bellini y Van der Weyden. Calçada
Bastos demuestra que la recepción de estas imágenes cambia radicalmente
dependiendo del medio utilizado. Los dibujos son expresivos, llenos de la emoción
producida por el tacto, nos acercan a la persona. Usa las mismas expresiones
y posa como en el vídeo, pero el video enfría las imágenes
y la idea sobresale, se hace más presente. La comunicación es más
rápida y directa, el humor y el juego más evidentes. Es una obra
que contiene numerosos niveles de significado. Atrapa nuestra atención
y ameniza el paseo por la sala.
Kevin Power en Itinerarios 06 – 07 Catalogue,
XV Becas de Artes Plásticas, 2008